18 de marzo de 2008

La Cosa Nostra (Los Soprano)


En una escena memorable del Padrino Parte I, Michael Corleone le dice a la que será su esposa, Kate (Al Pacino y Diane Keaton, respectivamente) que su padre, el Don Vito Corleone, no es diferente de cualquier otro hombre con poder del mundo. Eso es completamente cierto pero lo sería aún más si añadiésemos que un gangster es mucho más divertido.

¿Que tiene ‘La Cosa Nostra’ que la hace tan fascinante?
A todos nos gusta el lujo, en mayor o menor medida todo hijo de vecino se siente atraído por él: coches caros, grandes casas, relojes resplandecientes, manjares que echarse a la boca siempre que a uno le plazca… En una sociedad que ensalza las posesiones materiales por encima de cualquier otra cosa, las historias que nos muestran ese mundo con veracidad cuentan con una inevitable y mayoritaria aceptación. En ocasiones esas historias poseen un alo mítico, eso sucede cuando el que disfruta de todos esos lujos, prácticamente inalcanzables para la mayoría de los mortales, proviene de un mundo humilde, alguien que ha superado ampliamente a sus progenitores y ha alcanzado una vida digna de reconocimiento, su carrera hacía el éxito se convierte de este modo en un ejemplo, en una referencia para todos aquellos que ansían llenarse los bolsillos. Con frecuencia los gangsters responden a este perfil.

Hasta aquí no habría grandes diferencias entre Amancio Ortega y Anthony Soprano, pero sin duda hay algo que les diferencia, pequeños matices por los que nunca habrá una serie sobre Amancio Ortega. Tres factores fundamentales: Cómo se ha alcanzado el éxito, cómo se disfruta y qué están dispuestos a hacer por preservarlo.
El gangster emprende un camino hacía el poder mucho más sugerente que el de un ejecutivo o un influyente político, ese camino estará salpicado, de sangre, extorsión, venganza, traición… todo estos pecados tan atractivos para el ser humano, precisamente por eso, por ser pecados. Pero hay algo en la esencia de los gangsters que evita que sean simples delincuentes, esto es el sentimiento de lealtad al grupo social al que pertenecen, la veneración y el respeto a las tradiciones y el culto a la familia. Todos estos atributos le reportan a la mafia un envoltorio épico que supone la piedra angular de su atractivo y de su éxito en la vida real.
Cómo disfrutan el poder es otra gran diferencia, no se limitan a vivir en palacios y a tener televisores enormes, del mismo modo que no tienen reparos en cómo conseguir lo que quieren tampoco los tienen en cómo disfrutar lo qué tienen: drogas, sexo, vicio, lujuria, son estrellas del rock con pistolas, llevan la vida que a los demás no nos está permitida.
El otro factor decisivo en el magnetismo de la mafia es su relativismo moral, su sentido de la justicia, una justicia primitiva, es cierto, pero que en muchas ocasiones se revela mucho más efectiva y casi más lógica que a la que nos atenemos los demás, entonces nos resultan gente admirable, gente que ha tenido el valor de ir un paso más allá para defender sus intereses y el de los suyos, revelándose cómo leones ante el resto, desvalidos corderos.

Todo estas características del hampa están en Los Soprano, y lo está de un modo novedoso, ya que el formato de serie televisiva permite un desarrollo mucho más amplio del que una película convencional, incluso una trilogía, permite. De este modo, asistimos a un tratamiento temático más extenso y al planteamiento de cuestiones que hasta entonces sólo podíamos intuir, Los Soprano se convierten así en uno de los más importantes (sino el que más) puntos de referencia sobre la mafia en el mundo audiovisual. Hasta que Tony Soprano no llegó a la pequeña pantalla, no sabíamos que opinaban los mafiosos del cine de gangsters, tampoco sabíamos cómo influía en la vida académica de sus hijos su profesión, ni habíamos visto a sus mujeres mandándoles al sofá a dormir, ahora podemos ver cómo un tipo capaz de matar a alguien a sangre fría, también puede ser un padre y un marido comprensivo. Los personajes de esta serie no se nos muestran cómo hombres y mujeres inmersos en una tragedia griega, algo que sucede en otras obras basadas en este tema, sino que son mucho más accesibles, están mirados de un modo más convencional: van al baño y hacen la compra. Los Soprano es una serie sobre la mafia, entendiendo la mafia cómo una profesión, del mismo modo que hay series sobre abogados, policías o médicos, tratando sus particularidades sin tapujos, aunque sin olvidar otras características más convencionales.
Otra novedad que aportan Los Soprano es sentar a un gangster en el diván de un psiquiatra, este es seguramente el atributo más original de la serie y uno de los que le aporta mayores y mejores logros. Desde este diván se abordan con lucidez mucho de los temas antes expuestos, que pertenecen a la particularidad del gremio y otros de carácter más universal, reflejo del modo realista en el que están tratados los personajes.

Más allá de su brillantez a la hora de tratar el mundo de la mafia, estamos ante una serie excepcional en el apartado técnico: una realización portentosa, ágil y desvergonzada, que deja muy atrás la dejadez de la que antaño hacían gala las series de televisión, del mismo modo la puesta en escena y los guiones son de una profesionalidad que ya la quisieran para sí muchas de las películas que llegan a la gran pantalla. Mención aparte merece el elenco interpretativo, capitaneados por James Gandolfini (al que me temo le será difícil desvincularse de este papel), todos gozan de una fuerza descomunal, son personajes complejos, llenos de matices edificados con maestría sobre los portentosos guiones que cuenta la serie.
Las series de televisión americanas han tomado forma, se han envalentonado ante su hermano mayor el cine, conscientes de un mercado cada vez más reticente ha abandonar sus confortables sillones de casa han echado un órdago apostando por la calidad, sin pudores ni pelos en la lengua y el resultado ha sido una contundente victoria que el espectador no ha dudado en aplaudir, reportando suntuoso beneficios a las cadenas, lo que incentiva el crecimiento de este tipo de producciones. A un amante de la ficción cómo yo no le queda otra que recibir con alegría este fenómeno: Larga vida a las series de televisión.

Considero que esta serie tiene los suficientes ingredientes para contentar a un elevado número de espectadores, independientemente de que estos sean aficionados al cine de gangsters o no, pero no cabe ninguna duda en que si alguien ha disfrutado con El Padrino, Muerte entre las flores, Uno de los nuestros y demás clásicos del genero no debería tardar ni un segundo en disfrutar esta maravilla llamada Los Soprano.

17 de marzo de 2008

UNKNOWN PLEASURES (CARAMELOS DE CIANURO)



Hace tiempo leí una declaración de Thom Yorke (líder de Radiohead), en ella exponía la extraña sensación que le producía interpretar algunas de sus canciones más tristes (en concreto Street Spirit) ante el público eufórico que acudía a sus conciertos. Al mirar sus caras sonrientes comprendía que no eran capaces de entender el angustioso mensaje implícito en esas canciones. Con frecuencia pienso en la reflexión del líder de Radiohead cuando escucho Joy Division e imagino que Ian Curtis podría haber pensado alguna vez algo así, ya que difícilmente podrían estar sus composiciones mas alejadas del hedonismo que suele estar adscrito al rock (en sus diferentes vertientes).
Nadie concebiría una marcha fúnebre acompañada de palmas, silbidos y rítmicos movimientos de cabeza, aunque igual de incoherente es orquestar experiencias traumáticas con el objetivo de exponerlas ante una multitud ebria… Pura contradicción, eso genera Joy Division, escuchar sus canciones es cómo saborear caramelos de cianuro, rascarse una herida, una muestra impecable de que en ocasiones el rock es el espectáculo catártico más puro que existe.

Sólo un puñado de grupos se ha movido con éxito por las inestables latitudes que habitó Joy Division, bandas cómo The Doors, The Velvet Underground, Pixies, Bauhaus, Nirvana o Radiohead lo hacen o lo hicieron con brillantes resultados, pero ninguno de ellos ha resultado tan auténtico cómo la formación que Ian Curtis lideró y Unknown Pleasures, su álbum de debut, es la mejor muestra de ello.

“I’ve been waiting for a guide to come and take me by the hand, could these sensations make me feel the pleasures of a normal man” - Disorder

Con esta frase se inicia el discurso de Ian Curtis y Joy Division en la historia de la música. Una frase que deja entrever la resignación de un tipo que jamás fue cómo los demás que sentía y escribía de un modo distinto. Para él no tuvo que ser sencillo ser así, pero para el espectador su obra es una bendición, la fascinante oportunidad de observar el mundo desde el abismo. Disorder es una de las canciones más completas del disco. Magnética desde su rítmico inicio hasta su desalentador final.

“There's no room for the weak, no room for the weak” – Day of the Lords
Day of the lords, es la visión de la nueva Inglaterra tiene de sus tradiciones, una Inglaterra que siente nauseas cuándo merienda té con pastas, pero que no puede hacer nada para que dejen de servírselo. Joy Division es el reflejo de una nueva generación, la generación post-punk, era fácil ser punky y pensar que ibas a cambiar el mundo, a los de Joy Division les toco la parte dura comprobar que el mundo seguiría igual hicieran lo que hicieran.

“I worked hard for this; I tried to get to you; You treat me like this” – Candidate

Ian Curtis rezando a un Dios ingrato, eso es Candidate. “Trate de llegar a ti y tú me tratas así” cuánta desconsideración. Composición lánguida parece que se este derritiendo, ritmo pausado, sonidos industriales… gospel desde Manchester.

“I’m not afraid anymore” – Insight

La canción que más admiro de Joy Division. Un himno. Ian Curtis cierra su pasado, dejando atrás la ingenuidad de la juventud, los sueños en los que todo era posible. Ahora toca abrir los ojos y cerrar las heridas. “But I remenber…” ¿Quien dijo que madurar fuese fácil?

“Hoping for something more” – New Dawn Fades

El contrapunto de Insight, el nuevo amanecer se desvanece, Ian Curtis siempre estuvo esperando algo más. Genial la última parte de la canción.

“Confusion in her eyes that says it all, She's lost control” - She's lost control

Otra de las obras maestras del disco. El mejor bajo que he escuchado y la historia de una epiléptica (Curtis también lo era) que podría servir para describir, en mayor o menor medida, a todas la mujeres que conozco (sin ofender).


“In a room without window in the corner, I found truth” – Shadowplay

Corte que encierra toda la esencia de Joy Division, tanto musicalmente cómo temáticamente. He buscado en todas partes pero sólo he encontrado algo auténtico jugando con las sombras en una habitación sin ventanas. Si fuera gótico me tatuaría la palabra Shadowplay en el pecho.

“What did you see there?” – Wilderness

¿Que viste allí? Que todos sufrían. No hay salida, la habitación sin ventanas es tan ancha cómo el mundo, puede ser un lugar reconfortante durante algún tiempo, pero al final se revela cómo lo que es: una cárcel.

“Trying to find a way to get out!” – Interzone

Post- Punk. El track más movido de de disco, demuestra que los Joy Division podrían habernos hecho saltar más si hubieran tenido el tiempo suficiente.

“We were strangers, for way too long” – I Remember Nothing

La canción más oscura del disco. Impenetrable. Un broche de oro para un viaje por el infierno.

Si un asesor en perpetuar leyendas hubiese guiado a Ian Curtis en su carrera, difícilmente el resultado hubiese sido más impactante de lo que en realidad fue. Su temprana muerte le otorga a su obra una coherencia y una perdurabilidad excepcional en el arte. Es el Rimbaud del rock. No estamos ante la obra de un nostálgico sensiblero que con la mirada perdida observa el horizonte, estamos ante un hombre angustiado con el talento suficiente para que sus angustiosos gritos nos conmuevan y nos fascinen. Hay quién echa en falta un poco de color en las composiciones de Joy division, estoy de acuerdo con que la obra de Joy Division es prácticamente monocromática pero difícilmente oiremos una música más auténtica y libre de artificios que la suya.

Sobre la portada: me encanta la portada de Unknown Pleasures, creo que encaja cómo un puzzle con las canciones del disco, pero, imprudente de mí, pensé que sería buena idea hacer una portada de disco alternativa para los álbumes que tenga la desfachatez de comentar.

La inspiración para esta portada viene de lo último que se supone que hizo Ian Cutis antes de quitarse la vida: escuchar el disco The Idiot de Iggy Pop y ver la película Stroszek de Wermer Herzog. Evidentemente no tengo la más mínima idea de lo que pasaría por la cabeza de Curtis antes de atentar contra su vida, pero esta portada juega con esa idea, imagino que el no escuchaba discos, ni veía películas, que todo lo que hallaba eran habitaciones vacías.

15 de febrero de 2008

PURO COEN


En uno de los momentos más gloriosos de la película No es país para viejos, el personaje interpretado por Javier Bardem plantea un dilema a un hombre al que apunta con una pistola: ¿Qué puedes pensar de las reglas que has seguido durante toda vida, si te han conducido a este momento?

No es país para viejos es puro Coen, hasta la médula, y es desde ya la muestra más agria de su brillante filmografía. Película dividida en tres potentes personajes recurrentes en el universo de los Coen pero que en está ocasión quedan impregnados de un aire corrosivo que sacudirá a los espectadores.

Josh Brolin cumple el papel del típico personaje “coeniano”. Cómo William H.Macy en Fargo o Billy Bob Thornton en El Hombre que nunca estuvo allí, un tipo sin demasiadas opciones en la vida que cree hallar un modo de ser más feliz (felicidad siempre vinculada al incremento de efectivo en los bolsillos) sin importarle demasiado que para ello tenga que transgredir ciertas cuestiones morales. Bajo esta premisa se adentrand en un mundo despiadado al que no pertenecen del que dificilmente saladrán ilesos. Hasta dónde está dispuesto a llegar ese personaje para consumar su objetivo y los obstáculos que le asaltan es la historia que, desde diferente perspectivas, tantas veces nos han contado los Coen (con ellos se cumple aquella máxima que le es otorgada a un selecto grupo de artistas: durante toda su carrera han ejecutado una y otra vez la misma obra) Lo que diferencia el personaje de esta película con los demás, es que él no busca cambiar de vida, la oportunidad para hacerlo se cruza en su camino por azar, circunstancia que le resta personalidad al personaje pero que sin embargo reviste a la historia de una textura trágica que favorece al conjunto.

Tommy Lee Jones asume el papel del tipo que desde una distancia prudente valora los acontecimientos que el primero desencadena, ya lo vimos en Fargo con Frances McDormand o en El Gran Lebowski con el narrador bebedor de zarzaparrilla. Lo que diferencia a este observador de los demás es que no cuenta con ninguna barrera para no verse salpicado por la brutalidad de lo que sucede, es más, dada su edad se encuentra en un periodo reflexivo, una época en la que busca algo que le reafirme, que le ayude a afrontar los últimos días de su vida con serenidad. Su mirada reflexiva y desesperanzada es lo que hace que está película sea más lúgubre que cualquier otra de los Coen, él es el viejo que ha vencido su tiempo sin encontrar un lugar confortable en el mundo, al que hace referencia el título de la cinta.

Javier Bardem representa el mal, el veneno de la humanidad, su presencia es omnipresente en la película, fantasmagórica, cómo Clint Eastwood en el Jinete Pálido, sus disparos parecen brotar del aire. Emparentado directamente con el personaje de Peter Stormare en Fargo, aunque aquel parezca un misionero al lado del que nos ocupa. Impresionante el trabajo de Bardem, el mejor que le he conocido, compone un personaje sin fisuras, imprevisible y metódico, lleno de matices, un psicópata que responde a un enrevesado universo moral, un hombre atormentado que sólo parece encontrar calma torturando y sometiendo aquellos que se interponen en su camino. Uno de los personajes más traumáticos que recuerdo, tardaré en olvidar sus ojos vidriosos y su media sonrisa.

¿Cómo puede alguien vivir tranquilo en un mundo que es capaz de engendrar personas que actúan tan vilmente y quedan impunes? ¿Cómo interpretar que no encuentren más que facilidades para alcanzar sus desquiciados planes? Esta es la diferencia más relevante entre esta película y el resto de la filmografía de los Coen, no hay ni rastro de justicia o de coherencia, la humanidad queda sometida al puro azar. La vida cómo una jungla, en la que alcanza lo que busca el que menos reparos tiene para pasar por encima de los que le rodean.

A pesar de la fuerza de la tétrica lectura que subyace de esta historia, en el film prevalecen las cualidades meramente cinematográficas. Descendientes del perfeccionismo de Kubrick (con el que también guardan semejanzas temáticas), la película es una muestra de cine con mayúsculas, ya desde la imágenes crepusculares del comienzo uno sabe que va a ser así y afronta lo sucesivo con esa sugestiva sensación de que todo lo que va a ver responde a un porqué y que detrás de él está el nervio artístico de estos dos hermanos, demasiado brillantes para un acercamiento masivo a su obra, pero que están tallando con esmero su nombre en la historia del cine.

9 de febrero de 2008

ONCE VARAS


Mientras veía la película recordé la declaración de un director, olvidé cuál, decía que él rodaba las escenas de amor cómo si fueran de acción y las de acción cómo si fueran de amor, me acordé de esto porque las escenas de sexo de Deseo, Peligro, están llenas de matices, en primer lugar llegamos a ellas sin saber realmente que sienten los personajes, conocemos sus obligaciones pero sus sentimientos apenas se han dejado ver, podemos esperar cualquier cosa de lo dos, es por eso que Ang Lee juega a ser ambiguo con sus encuentros, de este modo los elementos cinematográficos que rodean estas escenas son opuestos al estándar de una escena erótica o de amor, la música es inquietante, el montaje acelerado y discontinuo, las actuaciones bruscas y la fotografía oscura y contrastada. Esta elección maestra de Ang Lee nos hace estar tensión, colgados de la película porque somos conscientes de que en cualquier momento la situación que se nos plantea puede saltar en pedazos. En estos tiempos, que tanto gustan de poner etiquetas, sin duda la más apropiada para esta película sería thriller erótico, aunque este film vaya más allá de ese poco honroso cliché, sin duda la esencia de la película radica en la intriga que generan las escenas eróticas, puesto que es en ellas dónde se condensan y se resuelven los conflictos que el film plantea.

Hay mucho más que escenas de cama en Deseo, Peligro, hay, por ejemplo, una factura impecable de cine clásico, se que esto suena a tópico pero en este caso es cierto, más allá de estar ambientada en la época dorada del cine, los años 40, el ritmo por el que Ang Lee ha optado engarza perfectamente con las pulsaciones sosegadas del mejor cine clásico japonés, los planos respiran y su composición parece estar hecha con escuadra y cartabón, sin dejar lugar a la improvisación, es importante dónde y cómo miran los personajes, estos a su vez están presentados sin precipitación..

Este atributo de Deseo, Peligro me da la oportunidad de exponer una teoría, sobre el cine clásico enfrentado al moderno que valora en su justa medida los enormes avances técnicos que se han producido en el sector, más que en ningún otro tipo de manifestación artística, en las últimas décadas. Tomemos un director de cine clásico y otro de cine contemporáneo, Ozu y Lee por ejemplo, Ozu estaba maniatado visualmente a la hora de contar una historia, por eso la factura final de sus películas en gran medida era el resultado de las condiciones en las que se tuvo que mover, sin embargo, Lee opta por un acabado determinado, entre un abanico de posibilidades infinitamente mayor, porque realmente considera que es el más apropiado para la historia que nos está contando, lo que a mi parecer le da un mayor peso artístico a la obra.

Si entendemos el cine como una arte narrativo, fundamentalmente visual, cualquier persona juiciosa deberá reconocer que en los últimos años se ha enriquecido tanto el lenguaje visual, se han desarrollado tantos los medios técnicos, indispensables para este arte, que películas rodadas hace 60 años resultan toscas y medievales, salvando las distancias, es cómo enfrentar el Románico con el Renacimiento, el cine actual está mucho más depurado y es más sofisticado que el de hace años, ¿cómo no iba a serlo? Imagínense un escritor con una cantidad limitada de tinta o a un escultor que debe modelar sus creaciones a martillazos, quizá tengan más merito si sus obras alcanzan la virtud, no lo niego, pero lo que finalmente importara, lo que perdurará, será el resultado final, no cómo se ha alcanzado.

No me mal interpreten no soy de las personas a las que les produces sarpullidos el blanco y negro (espero poder demostrarlo aquí, si la pereza no me vence) pero estoy en contra de esa corriente apocalíptica que considera que el cine está acabado, de todos aquellos que creen que desde que Chaplin soltó la lengua hemos ido cuesta abajo y que a estas alturas queda muy poco o nada que descender, de todos aquellos a los que no les quedan películas por descubrir, considero esa actitud casposa, primitiva, dogmática y señorial. Claro que hoy se hacen películas que no merecen más que un pase en televisión a las tres de la tarde, pero siempre ha habido malas películas y siempre las habrá; Claro que hay películas que lo único que pretenden es reventar taquillas y poco les importa los valores artísticos que exhiben, pero el cine nació cómo una industria y cómo una industria morirá; Claro que al gran público le hace falta mucha educación cinematográfica, pero ¿Cuándo la ha tenido y cuándo la tendrá? En este apartado hay algo con lo que cuenta el público de hoy con lo que el de ayer no contaba, un sentido más desarrollado para valorar las expresiones audiovisuales, lo que le otorga a su criterio mayor peso que el del espectador de la manida época dorada del cine.

Soy consciente de lo banal que puede resultar mi opinión ¿que dirán la generaciones futuras acerca de lo medios de producción del cine de principios del siglo veintiuno?... por eso espero no haber resultado demasiado rotundo ya que, aunque pueda parecerlo, no me considero en posesión de ninguna verdad, en realidad soy bastante relativista, o no.

Volviendo a Deseo, Peligro, impresionante su diseño artístico, pocas veces me fijo en este apartado, pero aquí está tan bien cuidado que hasta un ignorante puede quedar deslumbrado. Recuerdo un plano dentro de un café en el que la protagonista tiene tras de sí una ventana que da a la calle y que queda fuera de foco, a pesar de que no vemos con claridad que hay más allá de esa ventana, en lo que dura el plano, es incesante el tráfico de elementos que nos trasladan al Shangai de los años 40, un caudal incesante de gente, bicicletas, carros y coches… este ejemplo da la justa medida del esfuerzo y el trabajo que hay detrás de esta sobresaliente producción.

Para cerrar, quiero destacar la única escena de violencia del film y que supone el despertar de los personajes y de la película. Rodada con mano firme no dejará indiferente ni aquel que a esas alturas este deseando que acabe la película.

29 de enero de 2008

RETRATO, COLLAGE, PASO DEL TIEMPO Y ANDY WARHOL


Los diseños a continuación expuestos pertenecen a un ejercicio en el que se pretendía evocar al paso del tiempo sobre un retrato sirviendose para ello de la técnica del collage.

La idea surgió tras una exposición sobre la obra de Andy Warhol, es por eso que su influencia gravita por entre las tres composiones.

WARHOL´S TIME


AFTER SUN

BROKEN DOLL


LAS NOSTALGIAS DE DON JUAN


Tras la aparente sencillez de Flores Rotas se esconde un soberbio ejercicio cinematográfico, un narración sutil acerca de un hombre enfrentado a su pasado, el personaje es de sobra conocido, un Don Juan que en este caso no atraviesa su mejor momento, un tipo que se ha sorprendido a si mismo, en plena madurez, completamente sólo, cuándo había tenido infinidad de oportunidades (tantas cómo su talento le ha brindado) para no estarlo y al que se le ofrece una oportunidad de redención en forma de carta anónima y de hijo que necesita encontrarlo, esta es la historia del viaje que el protagonista emprende hacía el pasado con la esperanza de salvar su vida.

Una a una iremos conociendo las mujeres que forman parte de este enigma permitiendo a Jarmusch volver a contar una historia de forma episódica (estructura recurrente en su cine, claros ejemplos son: Coffee & Cigarrettes, Noche en la Tierra o Mistery Train) una amamante fogosa, una hippy borracha de sobriedad, una lesbiana con aptitudes extrasensoriales, una motera llena de odio y una lápida dónde arrepentirse, son las excéntricas escalas de este periplo, sin olvidar a la última mujer que la abandonado y que es la más importante puesto que es la única que pertenece a su presente.

El mayor mérito de la película es cómo se presenta el espectador ante cada una de las visitas del protagonista, la clave mas inmediata es querer descubrir cuál será la misteriosa autora de la carta, esto que Hitchcock llamaba el mcguffin, la excusa que mueve la película, en manos de Jim Jarmusch alcanza una textura genial, estableciéndose un sutil juego entre el espectador y la película que asegura el debate al final de la misma por que no sabemos con certeza cuál de ellas es, aunque esto finalmente no sea lo más importante. Es mucho más interesante descubrir la reacción que se produce con las visitas de nuestro Don Juan, de un modo elegante y siempre y cuándo el espectador se comprometa podemos conocer cuál de todas ellas marcó más al protagonista, cuál de ellas aún no ha superado su ausencia, hasta que punto él las influyó en la vida que ahora llevan, a cuál le desagrada volver a verlo, quién no superara haberle visto de nuevo, a quién le pasa más el paso del tiempo, con cuál él podría haber sido más feliz, a quien jamás debió dejar escapar... cada episodio es rico por si mismo debido al talento en la dirección de Jim Jarmusch que nos ofrece, parece que sin esfuerzo, secuencias que funcionan en muchos y diferentes niveles, compone lo que podríamos llamar escenas polimórficamente sugerentes.

No importa que, aparentemente, no se responda ninguna de las preguntas, lo que al final importa es lo que hemos aprendido al viajar por el pasado de este hombre impávido, no viene mal recordar que todo lo que el pasado puede ofrecernos es sabiduría para no volver a equivocarnos, tomar conciencia de ello es la única posibilidad de redención que al personaje se le ofrece, nada más y nada menos.

Bill Murray está genial, cómo casi siempre, un personaje 100% a su medida, cínico y amargado, sin perder de vista el sentido del humor, una actuación contenida y brillante. El elenco de actrices que le respalda es portentoso, es casi imposible aportar tanta dimensión a un personaje en tan poco tiempo, todas fabulosas, quién estaría a disgusto con unas mujeres así en su vida.

Quizás para un espectador de hoy el ritmo pausado y contemplativo de Jarmusch, sea difícil de seguir, pero si este se esfuerza el resultado no podrá ser más gratificante ya que estamos ante uno de los narradores con más talento del cine contemporáneo.

28 de enero de 2008

EL BAILE DE POLANSKI


El baile de Polanski, por el cine de vampiros, esta lleno de luces y sombras, reconocida como una comedia brillante y disparatada, El Baile de los Vampiros cuarenta años después de su estreno está en baja forma, sin duda una de las razones es el exceso de gags visuales, un buen ejemplo son las incontables escenas aceleradas, si bien es cierto que algunas gozan de una indudable brillantez, recordando al mejor cine mudo, son excesivas, tampoco se escatima en golpes y caídas, incluso hay caídas a causa de golpes y además aceleradas, y aún sientiendolo mucho debo sentenciar que para una sociedad que aún no se ha recuperado del todo del impacto de programas como Videos de Primera o series cómo Benny Hill estos gags resultan del todo menos sorprendentes o graciosos. A toro pasado, es decir desde el relativo conocimiento que me aporta el paso del tiempo creo que el envejecimiento de la obra no sería tan acusado si se hubiese confiado más en los diálogos y en la trama a la hora de aportar comicidad al conjunto.

Ahora bien, veamos la película dentro de su contexto, década de los 60 y una idea: llevar el cine de terror a la comedia, descontextualizar un género por completo, tomar el envoltorio (decorados, vestuario, historia) y cambiar la esencia (la reacción que esos elementos provoca en el público), me imagino perfectamente a Polanski y a su guionista Gérard Brach hablando sobre la película: “Hagamos una película de vampiros en la que el espectador cuándo debería estar asustado se este riendo”. Hoy día no es nada nuevo revisitar un genero desde otro punto de vista y menos original aún es hacerlo desde la comedia, el cine contemporáneo nos presenta un surtido elenco de ejemplos que va desde la saga Scary Movie hasta la revolucionaria Planet Terror, pero en los 60 una propuesta así fue transgresora e influyó en la filmografía de cineastas cómo los Monty Python (Los Caballeros de la Mesa Cuadrada / Aventuras) o Woody Allen (El Dormilón / Ciencia Ficción) creadores con un nervio esencialmente cómico que superaron ampliamente la película que nos ocupa.

Por encima de sus valores artísticos está película siempre será recordada por la interpretación de Sharon Tate, la bella dama que tanto disfruta con los baños y de la que el personaje de Polanski, cómo el espectador, se enamora irremediablemente, estos sentimientos no se limitaron a la ficción y durante el rodaje el director y la actriz iniciaron una relación que acabaría en matrimonio, un tiempo después, estando ella embarazada, un grupo de fanáticos obsesionados con la obra de Polanski La Semilla del Diablo y conocidos cómo la familia Manson irrumpió en el domicilio de la pareja asesinando a Sharon Tate y unos amigo que la acompañaban, Polanski se encontraba en un rodaje.

La vida de Polanski nunca ha sido fácil, siendo un niño sobrevivió al holocausto judío en Polonia; cómo acabo de relatar, perdió a su mujer en trágicas circunstancias por una película que su ingenio creó; además está acusado de pedofilia y no se le permite la entrada EEUU. A nadie le resulta fácil vivir pero debe ser aún más complicado cuando uno debe de superar obstáculos de tal envergadura, me acuerdo mientras escribo de todos esos tópicos acerca de la genialidad y que esta nace del sufrimiento, aquello que Orson Welles resumía también en el Tercer Hombre: durante siglos de paz Suiza no ha aportado al mundo más que el reloj suizo, en cambio en una de las épocas más duras de la historia de Italia surgió el Renacimiento, posiblemente el tiempo de mayor esplendor artístico que el hombre halla conocido. Me pregunto cómo serían la películas de Polanski si no le hubiesen salpicado estas desgracias y la única respuesta segura que se me ocurre es que serían diferentes, pero si nos atenemos a la reflexión antes expuesta sin esas desgracias quizá nunca hubiéramos oído hablar de Polanski, no creo del todo en esta suposición pero si fuese cierta y dadas las atmósferas proféticas y misteriosas que tanto gustan al polaco frecuentar en su cine, pudiésemos recrear una escena en la que un tipo misterioso (dejémoslo ahí) le diera escoger al cineasta entre, todo el reconocimiento y satisfacciones que su carrera artística le ha otorgado o una vida libre, dentro de lo posible, de sufrimiento y desgracias, me encantaría conocer que vida escogería.

Después de esta digresión quiero acabar hablando de la que me ha parecido la mejor escena de la película y que no es otra que la que le da título (en España), el baile de los vampiros, un baile anual por toda la eternidad que debería haber sido convencionalmente terrorífico pero que en las manos de un Polanski, con ganas de reír, resulta pasmosamente divertido.

19 de enero de 2008

I WON, I WON, I WON...


La belleza de Pequeña Mis Sunshine reside en su sencillez y en la franqueza de su mensaje, da igual como te sientas antes de ver película, al finalizar verás con mayor optimismo el resto del día.

Ya desde la presentación de los personajes uno sabe que esta asistiendo algo por encima de la media, la pequeña Olive (la pequeña miss sunshine) fascinada ante el televisor, imitando los gestos de sus heroínas, ganadoras de concursos de belleza; su hermano haciendo ejercicio ante un mural de Frederick Nietzsche; su padre dando una conferencia sobre el éxito ante una escasa audiencia sin ganas de aplaudir; su madre fumando a hurtadillas mientras va en busca de su hermano; su tío en un hospital después de un intento de suicidio; y su abuelo preparándose un tiro de coca (porque ¿hay mejor edad para drogarse que las postrimerías de la muerte?). Estos seis personajes, respaldados por unas actuaciones brillantes, un guión tan preciso cómo un reloj suizo y una dirección sencilla y elegante hacen de Pequeña Miss Sunshine una joya.

Esta película consigue dinamitar el concepto del sueño americano, lo que quiere decir, el de medio mundo, esto no es nada nuevo pero creo que pocas veces se ha hecho con tanta brillantez. El sueño americano, la obsesión por el éxito, toda esa mierda de si te esfuerzas serás capaz de conseguirlo, cualquier cosa que desees está a tu alcance, sólo tienes que luchar por ello, hay dos clases de personas los ganadores y los perdedores ¿de cuál eres tú? Y lo que está película responde es: yo soy yo, a veces me tocará ganar y otras perder, pero lo haré a mi manera (In my way, cómo Frank Sinatra) y las veces que pierda intentaré aprender, para la siguiente vez vencer, no me interesa ponerme a la cola de lo que todos perseguís un éxito de barro, inalcanzable por que siempre habrá un escalón más que subir, lo que me interesa es descubrir quien soy defender mi autenticidad y tratar de ser feliz siendo acorde con la persona que soy, cada uno debería ser su único juez, eso sería todo un éxito, si señor.

A pesar de todo creo que la idea del sueño americano tiene sus elementos positivos, si estos se aplican de un modo individual y no masificado cómo realmente ocurre, es cómo cuando en la peli, el padre pone de ejemplo de constancia a su hijo nihilista que lleva nueve meses sin decir una sola palabra en busca de su sueño, más allá de la ironía del momento esto es completamente cierto, uno debe esforzarse para conseguir lo que quiere, el reverso de este enunciado es que quizá, por mucho que te esfuerces, no alcances tu meta, porque la realidad no entiende de chisteras y formulas mágicas, la vida tal y cómo la conocemos es inconexa y aleatoria, por mucho que tratemos de disfrazarla de coherencia.
Me encanta que el destino del viaje que se emprende en Pequeña Miss Sunshine sea un lugar tan bizarro cómo un concurso de belleza infantil y me gusta más aún las caras de asombro de la audiencia, los gritos y las carreras para detener el espectáculo de ser uno mismo.

16 de enero de 2008

Me gustan los problemas

Me gustan los problemas, cantaba Andrés Calamaro con los Rodríguez, no existe otra explicación. Yo también frecuento los problemas y es por eso que inicio este blog, no quiero perder las buenas costumbres.

Tengo intención de exponer en este blog mis opiniones acerca de cine, música, literatura y demás gilipolleces que se me ocurran.
No encontrarás en esta página referencias a mi estado de ánimo, ni al pedo que me agarré el fin de semana, será este un rincón para la cultura, un reflejo de mi inquietud.
No pretendo inventar nada, sólo expresarme y evitar la desagradable sensación de que lo que pienso, que es lo que soy, se pierde en el olvido.

Espero que nos hagamos compañía durante un largo trecho del camino.

Un saludo Jorge Guerrero.