
Tras la aparente sencillez de
Flores Rotas se esconde un soberbio ejercicio cinematográfico, un narración sutil acerca de un hombre enfrentado a su pasado, el personaje es de sobra conocido, un Don Juan que en este caso no atraviesa su mejor momento, un tipo que se ha sorprendido a si mismo, en plena madurez, completamente sólo, cuándo había tenido infinidad de oportunidades (tantas cómo su talento le ha brindado) para no estarlo y al que se le ofrece una oportunidad de redención en forma de carta anónima y de hijo que necesita encontrarlo, esta es la historia del viaje que el protagonista emprende hacía el pasado con la esperanza de salvar su vida.
Una a una iremos conociendo las mujeres que forman parte de este enigma permitiendo a Jarmusch volver a contar una historia de forma episódica (estructura recurrente en su cine, claros ejemplos son: Coffee & Cigarrettes, Noche en la Tierra o Mistery Train) una amamante fogosa, una hippy borracha de sobriedad, una lesbiana con aptitudes extrasensoriales, una motera llena de odio y una lápida dónde arrepentirse, son las excéntricas escalas de este periplo, sin olvidar a la última mujer que la abandonado y que es la más importante puesto que es la única que pertenece a su presente.
El mayor mérito de la película es cómo se presenta el espectador ante cada una de las visitas del protagonista, la clave mas inmediata es querer descubrir cuál será la misteriosa autora de la carta, esto que Hitchcock llamaba el mcguffin, la excusa que mueve la película, en manos de Jim Jarmusch alcanza una textura genial, estableciéndose un sutil juego entre el espectador y la película que asegura el debate al final de la misma por que no sabemos con certeza cuál de ellas es, aunque esto finalmente no sea lo más importante. Es mucho más interesante descubrir la reacción que se produce con las visitas de nuestro Don Juan, de un modo elegante y siempre y cuándo el espectador se comprometa podemos conocer cuál de todas ellas marcó más al protagonista, cuál de ellas aún no ha superado su ausencia, hasta que punto él las influyó en la vida que ahora llevan, a cuál le desagrada volver a verlo, quién no superara haberle visto de nuevo, a quién le pasa más el paso del tiempo, con cuál él podría haber sido más feliz, a quien jamás debió dejar escapar... cada episodio es rico por si mismo debido al talento en la dirección de Jim Jarmusch que nos ofrece, parece que sin esfuerzo, secuencias que funcionan en muchos y diferentes niveles, compone lo que podríamos llamar escenas polimórficamente sugerentes.
No importa que, aparentemente, no se responda ninguna de las preguntas, lo que al final importa es lo que hemos aprendido al viajar por el pasado de este hombre impávido, no viene mal recordar que todo lo que el pasado puede ofrecernos es sabiduría para no volver a equivocarnos, tomar conciencia de ello es la única posibilidad de redención que al personaje se le ofrece, nada más y nada menos.
Bill Murray está genial, cómo casi siempre, un personaje 100% a su medida, cínico y amargado, sin perder de vista el sentido del humor, una actuación contenida y brillante. El elenco de actrices que le respalda es portentoso, es casi imposible aportar tanta dimensión a un personaje en tan poco tiempo, todas fabulosas, quién estaría a disgusto con unas mujeres así en su vida.
Quizás para un espectador de hoy el ritmo pausado y contemplativo de Jarmusch, sea difícil de seguir, pero si este se esfuerza el resultado no podrá ser más gratificante ya que estamos ante uno de los narradores con más talento del cine contemporáneo.